Cada vez más personas optan por el tren frente al avión como medio de transporte en sus desplazamientos de media y larga distancia. Estas preferencias en la movilidad no son una moda pasajera: se sustentan en factores que van desde la eficiencia energética hasta la experiencia de viaje, y responde a dinámicas globales que están transformando la movilidad de pasajeros.
En este blog exploramos las razones detrás de esta tendencia, con datos internacionales que ilustran por qué el ferrocarril está consolidándose como una alternativa preferida, y qué implicaciones tiene este cambio para el futuro del transporte.
Una preferencia en movilidad que crece en Europa y otros mercados
Diversas encuestas internacionales apuntan a un incremento del interés por viajar en tren en los próximos años. Por ejemplo, un estudio realizado en Europa y Norteamérica revela que casi el 40 % de los encuestados espera viajar más en tren en los próximos 12 meses, y hasta un 49 % planea hacerlo en los próximos cinco años. Por el contrario, solo alrededor del 2 % anticipa un aumento en el uso del avión en el mismo periodo.
Eficiencia energética y sostenibilidad como factores clave
Uno de los principales argumentos a favor del tren es su menor impacto ambiental. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el transporte ferroviario representa una fracción mínima de las emisiones de gases de efecto invernadero comparado con otros modos de transporte motorizado.
Además, estudios de organizaciones independientes muestran que los trenes pueden emitir 10 a 15 veces menos CO₂ por pasajero y kilómetro que los aviones, especialmente en rutas donde existe electrificación extensa de la red ferroviaria y uso de fuentes renovables.
Este ahorro significativo en emisiones no solo responde a la operación del tren como medio de transporte, sino también a su eficiencia inherente al mover grandes volúmenes de pasajeros con menor consumo energético por unidad de desplazamiento.
Ventajas operativas del tren frente al avión
Más allá del impacto ambiental, el tren ofrece ventajas que influyen directamente en la elección del pasajero:
Ubicación de estaciones
Las estaciones de tren suelen estar situadas en el centro de las ciudades, lo que reduce tiempos de desplazamiento al inicio y fin del viaje. Esto, combinado con la integración con otros modos de transporte público, acorta el tiempo total puerta-a-puerta en muchos trayectos.
Menores tiempos y procedimientos previos
Mientras que viajar en avión implica llegar con antelación considerable y someterse a procedimientos de seguridad estrictos, el tren suele requerir menos tiempo de anticipación y procedimientos más ágiles, lo que lo hace más competitivo en rutas de corta y media distancia.
Coste y accesibilidad
Aunque en ciertos corredores de Europa el tren puede resultar más caro que el avión en términos de tarifa pura, los beneficios añadidos (como la ausencia de traslados largos a aeropuertos, menor necesidad de equipaje pesado o tasas ocultas) hacen que muchos viajeros perciban el tren como una opción más conveniente.
El papel de las redes de alta velocidad
La expansión de las redes de alta velocidad en múltiples países ha fortalecido la posición del tren frente al avión. En algunos corredores europeos, más del 75 % de los pasajeros elige el tren de alta velocidad para desplazamientos donde antes predominaba el avión.
En mercados como el Reino Unido, las encuestas muestran que una proporción significativa de viajeros prefiere el tren para viajes largos, con tasas superiores al promedio global.
Perspectivas futuras y preferencias en movilidad integrada
El auge del tren en la preferencia de los pasajeros forma parte de una tendencia mayor hacia movilidad sostenible, integrada y eficiente. Las políticas de transporte, los objetivos climáticos y las inversiones en infraestructuras están alineándose con esta visión: un transporte que sea accesible, responsable con el medio ambiente y competitivo.
Para operadores, fabricantes y diseñadores de sistemas, esto significa enfocarse en innovar no solo en velocidad o confort, sino también en fiabilidad, digitalización y experiencia de usuario, aspectos que harán al tren no solo una alternativa, sino la elección preferida para un número cada vez mayor de viajeros.
En este contexto global conviene recordar que, más allá de situaciones coyunturales que puedan afectar puntualmente a determinados servicios, la industria ferroviaria española cuenta con fabricantes y centros productivos de referencia internacional. Empresas que diseñan y producen material rodante y sistemas bajo los más altos estándares de calidad y seguridad exigidos por la normativa europea, y que exportan tecnología ferroviaria a numerosos países. Este tejido industrial forma parte activa del avance técnico del sector a escala global.










